Nada mas importaba en aquellas horas tan cruciales y aceleradas en aquellos días frenéticos que llevar el portafolios que viajaba por el correo diplomático, eran documentos vitales para las negociaciones finales, eran tan secretos que los medios ciberneticos eran los menos recomendables, por eso se recurrió a los métodos propios de aquellos espías de la época de la guerra fría, eso era lo mas conveniente... después de todo¿quién se acordaría de métodos tan pasados de moda?
El emisario partió de la oficina del presidente de la república muy a las 7.30 am. mientras los reporteros acosaban con sus preguntas a la comisión negociadora que salia del edificio de la cancillería a solo tres calles de distancia, los enemigos de todo ese complejo de negociaciones esperaban casi que como vulgares raponeros la mejor oportunidad para impedir que los documentos llegaran a su destino, estaban tan ansiosos de saber que decían, que su presencia casi asesina se delataba por si sola, parecían perros detrás de una presa, solo esperaban a que su infiltrado les marcara el encargado de llevar el famoso portafolios.
Pasaron 15 minutos y la señal esperada no llegaba de ningún lado, los conspiradores sabían muy bien que existía el portafolios, ue color tenia y que seria el mas viejo de la comisión quien lo llevaría atado a su mano derecha... 10 minutos mas tarde, cuando la caravana partía rumbo al aeropuerto, los conspiradores supieron que habían sido burlados
__ alguien va a pagar con su vida esta burla y esta patética perdida de tiempo._ dijo el enigmático caballero desde un cómoda oficina en el parlamento a dos calles de la cancillería.
El emisario pasó sin problemas todos los tramites aduanales, siempre mostrando una cálida sonrisa, se instaló casi que ceremoniosamente en la silla de primera clase, degusto sin mayores afanes la copa del mas exquisito vino... privilegios que solo tiene la gente de clase VIP.
El teléfono repicaba de nuevo en la oficina del parlamentario quié interrumpió la firma de algunos papeles para responder;
__No son mas idiotas porque no son mas mestizos, la valija ya va en vuelo, deben detenerla a su llegada, que no llegue al sitio de la reunión... ¡me lleva el diablo con todos ustedes! no saben un carajo, tiene mas inteligencia una piedra que ustedes, solo les pedí una cosa muy fácil de hacer, solo les pedí que me trajeran ese portafolios... mas les vale que vuelen ese lugar de reunión o yo los hago volar en átomos a todos ustedes ¡me cumplen carajo!_ y azoto el teléfono de la ira que lo invadía.
Seis horas mas tarde, el emisario llegaba a su ciudad de destino y no tuvo el mayor inconveniente para pasar lo mas inadvertido posible, abordó el primer taxi que encontró y siempre sonriente dijo;
__Al hotel nacional por favor._ y el conductor lo dejo sin ningún problema en la entrada del hotel donde ya tenia reservación, desde el lobby hizo una llamada para confirmar una cita, sin mas demoras, salió de nuevo y abordó otro taxi, le dijo su destino y llego 15 minutos después a una embajada donde se presentó ante un hombre maduro y de traje
__ Le traigo su encomienda Sr Porras._ dijo sin dejar de sonreír, sin dar muestra alguna de cansancio
__ no hay dudas de su eficiencia lopez, si estos documentos hubiesen caído en manos equivocadas, todo se iria al carajo
__solo trato de hacer mi trabajo lo mas eficientemente posible._ se despidió de mano y abandonó la oficina, nadie mas se dio cuenta ni se fijo en el emisario, ni cuando entro ni cuando salio, las negociaciones habían sobrevivido por un tiempo mas.
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